3 preguntas que te tenés que hacer antes de agarrar el celular

Todo empezó hace 2 semanas, me dolía el dedo chiquito de la mano derecha. No todo, me dolía el nudillo. Esa parte que sostiene el celular cuando lo estoy leyendo. “Ayy, qué mal que estoy”, pensé. 

Y para terminar de confirmar el diagnóstico, decidí fijarme cuánto tiempo en pantalla había pasado ese día. ¿Puedo guardarme esa info para mí? Me da vergüenza admitirlo.

Tanta vergüenza, que decidí poner manos a la obra. O mejor dicho, manos a descansar, porque lo que más quería era SOLTAR el celular lo máximo que pudiera sin desatender mi trabajo y otras cuestiones importantes. El frágil equilibrio entre estar disponible online y también offline. 

Hay muchas técnicas o tips concretos que te pueden ayudar a bajar tu consumo de redes sociales. Desde los más fáciles de eludir, hasta los más extremos como básicamente salir del sistema y tirar el celu por la ventana. 

Podés descargarte una app que limite tu tiempo en redes (algunos teléfonos ya tienen esa opción en su configuración), desactivar las notificaciones (incluso ponerle un sonido específico a aquellos mensajes que no podés desatender), comprar un despertador vieja escuela para no tener que depender de la alarma del celu y poder dejarlo cargando fuera del cuarto y llevar un reloj de mano. (“Lo uso de reloj” es peor que “el perro se comió mi tarea”). 

¿Pero saben qué? Para mí estos truquitos suman a la causa pero no resuelven el problema. Porque me parece que la clave no está en qué hacer, sino en entender el por qué. 

Uno de los truquitos que encontré online, cuando pasé horas mirando la pantalla buscando consejos y ayudas (todo sea por la investigación para esta nota), era poner de fondo de pantalla estas 3 preguntas para contestarlas cada vez que querés desbloquear el teléfono: 

¿Para qué? ¿Por qué ahora? ¿Qué más hay?

Parecen simples pero encierran verdades más profundas. Algunas vez leí que las redes sociales están diseñadas para generar un efecto de felicidad instantáneo al verlas. ¿Cuántas veces te sentiste ansioso/a y abriste el Instagram de reflejo? Por un segundo funcionó, te pusiste a pensar en otra cosa, una cosa lleva a la otra, y… ¿en qué estaba? 

Nos acostumbramos a evitar las sensaciones desagradables. Todas. A las de vacío existencial y a las de incomodidad por compartir un ascensor durante 3 pisos con un extraño. Tu objetivo no debería ser aflojarle a las redes sociales en sí, sino identificar un mecanismo que adoptaste hace tiempo, que no te hace bien y que ya se salió de control. 

¿Cuáles son los detonantes emocionales que provocan que levantes tu celular?

Un buen ejercicio es el de prestar atención a las personas que te rodean y ver con tus propios ojos cuántos usan sus celulares para lidiar con estas sensaciones desagradables y cuán seguido. 

¿Cuántas veces te quedaste sin batería en el transporte público y te quedaste medio espantado viendo cómo todos andan como zombies mirando sus pantallas? Bueno, ahora en vez de esperar a quedarte sin batería, probá convertirlo en una rutina. Prestá atención al mundo que te rodea y mirá esos detalles que usualmente pasás por alto. 

El desafío es que la próxima vez que surja un sentimiento desagradable, sea cual fuera, recurras a otra herramienta para lidiar con él. ¿Preparados?

Foto: Jenny Ueberberg on Unsplash

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