La vida agridulce sabe mejor

No te preocupes, no voy a ponerme de pie en medio de esta sala a preguntar quién es de mi team: nosotros, esos seres de otro planeta que amamos las combinaciones agridulces. Sé que esta puede llegar a ser la verdadera grieta, y no reniego con quienes digan lo contrario. 

Psss… Aunque no te guste lo agridulce, seguí leyendo porque prometo que esta es una simple (o no) analogía. 

Porque un frasco de miel que roba corazones con su dulzura, no sería lo suficientemente valorada si del otro lado no existiera un buen mix salado. 

Te explico. Como en la vida, si no existiesen los días malos no podría valorar los buenos, y viceversa. 

Por eso me gusta mezclar. Porque así es la vida. Una mezcolanza perfecta de los momentos más dulces y tiernos como el dulce de leche, con aquellos otros instantes tan amargos como una rica ipa. 

Algunos días tienen la dulzura justa. Otros son un poco salados. Pero la mayoría son agridulces, ¿cierto? Y eso tiene su encanto. No me pelees, sé que en el fondo un poco me das la razón.

Y así. Así me gusta. Porque la vida agridulce sabe mejor.

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