Las recomendaciones de @MamáSabeBien para una alimentación más saludable

Luisina Troncoso es apasionada de la investigación sobre la salud materno-infantil. Es puericultora, docente en la carrera de Puericultura, estudiante de Medicina Tradicional China y del diplomado de nutrición materno infantil NUMAI, cocinera, doula y feminista. 

Luisina asesora y brinda talleres sobre hábitos para una vida saludable a familias en la etapa primal. 

Básicamente se podría decir que “Mamá sabe bien”, tal como lo indica su cuenta de Instagram, donde junto con Caro Hovarth comparte a diario información sobre lactancia, crianza, recetas saludables, proveedores de alimentos, cosmética natural y cómo llevar un estilo de vida saludable desde una visión holística.

Cuando nació mi hija descubrí el alucinante mundo de la maternidad y lo complicado que es bucear entre toda la información que anda dando vueltas en la web y de parte de familiares bien intencionados pero que no siempre dan los mejores consejos.

Decidí formarme y estudiar mucho para poder combinar mi experiencia en comunicación con la información que he podido recopilar en mis estudios y ponerla al alcance de más madres y padres que estén pasando por este momento tan lindo pero tan loco que es la llegada de los hijos.

Luisina es la autora del libro “Los primeros 1000 días de tu hijo”. Se refiere a los 270 de gestación, 365 del primer año de vida y 365 del segundo. En el libro explica que es un período de rápido desarrollo: a medida que el cuerpo y los órganos crecen, se desarrolla el cerebro, el sistema digestivo y el sistema inmune.

Teniendo en cuenta esta ventana crítica de oportunidad para construir una vida larga y saludable, las decisiones que tomamos durante este período son determinantes; lo que nos llevó a nuestra primera pregunta:

¿Por qué los primeros 1000 días son determinantes?

Porque en esa etapa es el momento donde más rápidamente se va desarrollando tanto el cuerpo en general como el cerebro. Es un momento donde el cerebro es más plástico y desarrolla y genera mayores conexiones neuronales. 

 
Lo que suceda en esos días va a predisponer de alguna manera nuestra salud para el resto de la vida. ¿Es determinante? ¡Sí! Pero no es una sentencia; después podemos modular y mejorar con los hábitos en nuestra vida.
 

¿Qué le dirías a un ma-padre que encara esta lectura cuando su hijo ya pasó esa ventana de oportunidad? 

Nosotros no podemos elegir de qué madre nacimos, cómo nacimos, cómo empezamos a comer, si recibimos lactancia o no, etcétera, pero siempre estamos a tiempo de cambiar nuestros hábitos y todo eso va a repercutir en nuestra salud. Y si, como personas gestantes, estamos a tiempo de elegir cuál va a ser el futuro de nuestros hijos, mejor aún. 

 

El objetivo de contar con esa información no es culpabilizar lo que hicieron nuestros ma-padres, ni nosotros, sino tomar decisiones informadas en lo que vamos a hacer en el futuro.

 

“Los primeros 1000 días de tu hijo” empieza con todo lo que hice mal hasta el momento en que escribí ese libro, y después podría escribir mil capítulos más sobre ese tema. La maternidad es una de las cosas más difíciles que vas a encontrar en la vida, te pone ante un espejo de un montón de cosas que te han pasado. 

En tu libro explicás que hoy somos menos saludables que nuestros antepasados  y que esto se debe, en parte a que ignoramos tradiciones culinarias que aportaban nutrición y sabor a nuestra dieta. ¿Cuáles considerás que son las tradiciones culinarias más vitales para perpetuar en nuestra alimentación y transmitir a generaciones futuras? 

COCINAR. Punto. La tradición que se perdió es cocinar. No importa si bien o mal, más o menos. Lo que no se hace más es cocinar. Se deja en manos de la industria de la alimentación. 

La razón por la que se perdió la tradición tiene mucho que ver con una generación que no vio a sus padres y madres cocinar. 

 

Cuando no te dejaron cocinar nunca nunca nunca, ni estar en contacto con una sartén, todo te da terror. Es un aprendizaje que no hiciste de chico y que tenés que hacer de grande; es más difícil, no imposible, pero más difícil.

 

En nuestro taller “Cocina para principiantes” no proponemos que se hagan comidas súper rebuscadas ni sofisticadas, solamente comidas simples y bien condimentadas.

 

¿Cuál sería tu consejo para alguien que necesita hacer cambios drásticos en su alimentación?

Que siempre haga una consulta con un nutricionista para saber exactamente cuáles son sus necesidades. Que busquen una nutricionista que les aconseje alimentos reales, ¡si les empieza a recomendar ultraprocesados que corran para el otro lado! Y que entonces sigan buscando una profesional que les recomiende alimentos reales, porque hay muchas. Se trata de una reeducación alimentaria, y para eso necesitamos profesionales que nos ayuden.

 
Y segundo: aprender a cocinar.
 

¿Cómo abordarías esa reeducación alimentaria desde un punto de vista familiar? ¿Se empieza por el individuo o por el grupo?

La comida real es la misma para toda la familia. Quizás hay necesidades específicas porque alguien de la familia tiene una patología o está atravesando un momento específico de la vida, como  por ejemplo un embarazo, y en ese momento particular habrá que ajustar algo. Pero son momentos muy específicos de la vida o situaciones muy particulares, fuera de esos momentos todos deberíamos comer lo mismo. 

La alimentación especial para distintas edades no debería existir como tal, todos deberíamos comer lo mismo siempre, que es comida real.

Desde tu experiencia al acompañar familias en estos últimos años: ¿notaste cambios en el abordaje de sus preguntas o inquietudes?

Hace 10 años  las actrices no estaban en la revista CARAS hablando de parto respetado y lactancia a demanda. Por suerte están haciendo un  gran trabajo para visualizar todos estos temas. Es un tema que está en boca de mucha gente, ha cambiado  mucho, y esta buenísimo que eso suceda. Hay cosas que se han normalizado pero hay muchos mitos que todavía siguen dando vuelta y son difíciles de desarraigar, especialmente porque muchas veces esas recomendaciones vienen de profesionales de la salud. 

¿Cómo haces para desarmar todas esas cosas? Sabés perfectamente que no son ciertas, que no vienen de los mitos de la abuela, sino de cosas que dicen los profesionales de la salud. Tenés que desarmarlas de manera amorosa, sin faltar el respeto, sin hacer sentir mal a la madre que está en un estado de vulnerabilidad como es el puerperio. Es un trabajo muy difícil y, como dice Violeta Vazquez, la puericultura es un trabajo muy artesanal.

Por suerte hay cada vez más pediatras que están más actualizados y tienen más información y te acompañan, también hay equipos interdisciplinarios, doulas y mucha gente que acompaña.

 

Si tuvieras que recomendar libros para alguien que está esperando su primer bebé, ¿cuáles serían?

Sobre el parto: “Nosotras parimos”, de Veronica Marcote y todos los libros de Michelle Odent

Sobre lactancia: “Leche de madre”, de Violeta Vazquez.

Sobre crianza les recomiendo leer todos los libros del pediatra Carlos González y el libro de la doctora Sabrina Critzmann, “Hoy no es siempre”. Además, Sabrina junto con @DocNayBLW son directoras de una formación muy interesante en BLW que también recomiendo.

¡Hay tanto! ¡Seguro me estoy olvidando de muchos!

 

Y por si quedó alguna duda, nosotros recomendamos el libro de Luisina, “Los primeros 1000 días de tu hijo”, para que sirva de guía para acompañar a ma-padres en el difícil pero hermoso mundo de la ma-paternidad.

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