Martes de Arte con Calu: “Escribí lo que te duele y transformalo en un poema”

Rocío Blanco, más conocida como Calu, es creadora de @calubyroxx, agendas y papelería del amor, y de @tallerdecalu, cuenta desde la que comparte y enseña a pintar acuarela. Sus ilustraciones y frases son un recordatorio diario de que no estamos solas ni solos con nuestros procesos, estamos un poco todos en la misma. Y qué bien se siente recibir esa frase inspiradora en el momento justo para juntar un poco más de fuerza y seguir adelante. La pasión de Calu por el arte y la escritura siempre estuvo, pero su camino para convertirlo en su fuente de trabajo es cosa de hace unos pocos años.

La pasión de Calu por el arte y la escritura siempre estuvo, pero su camino para convertirlo en su fuente de trabajo es cosa de hace unos pocos años.


Podemos decir que todo empezó con la pequeña Rocío (cuando todavía no había adoptado el apodo de “Calu”) siempre de curso en curso de arte y manualidades. O quizás cuando, en medio de una clase en la facu, publicó en Instagram su primera viñeta de “Calu”, quien sería el personaje y protagonista de sus productos de papelería. O tal vez cuando decidió renunciar a su trabajo en relación de dependencia como productora de tele, hace un par de años.

Ponerle fecha al inicio del camino no resulta tan obvio ni tan puntual, porque para ella se fue dando todo de forma muy orgánica. Como dice la Calu del presente agradecida cuando mira hacia atrás: “En el momento no ves nada claro. Pero un día te das cuenta de los caminos de la vida, las artimañas de todo”.

Invité a Rocío a ser parte de nuestro Martes de Arte y a intervenir un frasco inspirándose en nuestro lema “Compartir es natural” y resultó en una obra en la que está Calu -no podía ser de otra manera- abrazada a otra persona con la frase escrita “Compartir es mejor”.

“Va por esto de que hoy en día se habla tanto de ponerse primero a uno mismo que es fundamental el amor propio, el bienestar individual y, aunque obviamente es mega necesario estar bien con uno mismo para poder estar bien con el resto, a veces en el afán este de centrarnos tanto en nosotros, nos olvidamos de lo importante que es también tener buenas relaciones con otras personas y de no encerrarnos en nuestro interior y poder compartirnos o compartir cosas con otros. A veces incluso es mejor”.


Me encanta y lo primero que quiero saber es cómo nació esta Calu que nos comparte tantos mensajitos y mimos para el alma.

Estaba en la facu, me acuerdo. Yo siempre dibujaba, garabateaba en las hojas y había hecho una viñeta con un personaje de lo que estaba pasando en la clase, no me acuerdo qué era precisamente. Cuando llego a casa, vi que fue un boom en Instagram. Estaba con mi prima Carla, a la que le dicen Calu, y ella me insistió para que siguiera subiendo. No tenía idea qué nombre ponerle al personaje, así que la nombré como ella. Y quedó. Ahora me cargan con que le robé la identidad.  Pero bueno, fue algo re natural, ni lo pensé, imaginate, fue 100% hobby”.

-Y va acompañado de muchas reflexiones escritas sobre situaciones con las que muchos nos podemos sentir identificados, ¿no?

“Sí, o sea cuando arranqué, iba a algo más cómico, pero va a la par de mi edad. Yo crezco y también cambia mi forma de pensar,  de escribir y de expresarme.  Cuando era más chica, era más joda, salía más y se acomodaba más a ese personaje. Y fue mutando. Ahora hay mucho de bienestar, de amor propio, de desapego, de relaciones. Siempre me gustó escribir, soy de leer un montón, así que ahora de hecho cada vez son más palabras y menos dibujos, porque siento que conecto desde ese lado.

Yo siempre digo que hago papelería para sanar, para ayudar a que la gente se sienta mejor”.

-¿Y cómo fue que decidiste plasmar el personaje en agendas y papelería?

“En realidad lo de la papelería no fue mi idea. Había empezado con la típica de las tazas, pero no me había ido tan bien, ni me había gustado, como que no era lo mío. Las chicas que me seguían me empezaron a preguntar si hacía agendas, a mí nunca jamás se me ocurrió hacer una agenda. Y dije `por ahí va por acá´. Lo intenté en 2017 y no llegué. Y para 2018 ya la largué. Contraté una diseñadora, una imprenta y desde ahí que hago agendas todos los años y es el producto estrella. Y lo que hice fue expandirme un poco y sacar otros productos como cuadernos, planners, anotadores”.

-Las agendas son divinas, además tenés esto de que cada año le sumás más detalles o más funciones.

Claro, como que lo distinto que tiene esta agenda es que es más bien una compañera. En realidad soy yo hablándote, tirándote frases, hay mucho contenido de valor, para sentirse bien, para estar mejor, para procesar duelos”.

-¿Para las frases y reflexiones siempre te inspirás en tus propios procesos o buscás en otros lados?


“Eso me preguntan mucho. Hay gente que me dice ´Ay, estoy pasando por lo mismo, yo también me separé´. Y yo tal vez no me separé. Hay mucho que es inspiración de cosas mías, de este momento o que me acuerdo, y también hay cosas que leo, o de amigas, familia, o escuché una canción que me disparó algo. Estoy muy atenta, tengo los sentidos bien alerta. Obviamente no todo me pasa a mí, pero sí soy bastante empática y logro ponerme bastante en el mood de esa persona que está atravesando eso. Entonces creo que ahí conecto un montón y la gente piensa que realmente eso me está pasando a mí, y a veces sí y a veces no”.

-¿Me querés contar sobre tu frase: “El arte nos salva”?

“Para mí, el arte es como mi cable a tierra, es lo que me permite estar volando en el aire y al mismo tiempo me centra y me deja los pies en la tierra. Como que no concibo otra cosa que me haga flashearla tanto o estar tan en otro mood y al mismo tiempo tan conectada, tan acá, tan presente.

Tengo una frase que es “Escribí lo que te duele y transformalo en un poema”.

Como salga, a veces no hay que pensarlo tanto. Simplemente poner en palabras lo que no podés decir en voz alta. Por ejemplo, a mí, que me cuesta bastante expresarme hablando, al escribir es como que me libero. Hay una parte de mí que conecta y se destraba, y me permite sentir que se me va un poco la mochila. Como que terminás de escribir y ´ah, bueno, me siento un poco mejor´. Por eso siento que a mí me sana bastante.

Digo cualquier forma de arte, tanto escribir, como pintar, hacer journals a la mañana, un diario de gratitud. Hoy en día el arte se puede conectar desde muchos lados.  El arte sirve bastante para el bienestar de uno,  es sentirse a gusto con lo que estamos pasando, que no siempre va a ser todo bueno. Hay muchas partes que son tristes o en las que estamos angustiados, y está bueno aprender a procesar esos momentos también”.

-Claro, eso lo que proponés con las agendas y productos de Calu.

“Sí, por eso creo que funcionan estas agendas, habiendo tantas en el mundo. No te das una idea la cantidad de mensajes que recibo agradeciéndome o `Ay, con la frase de esta semana parece que estás viviendo lo mismo que yo´. Es muy, muy loco esa conexión rara que se produce, sin conocernos y a la vez nos conocemos, es rarísimo”.

-Y además de @calubyroxx, también estás a full con @tallerdecalu en el que compartís tu arte de estilo más bien botánico en acuarelas. ¿Cómo nació este proyecto?

“Había renunciado a mi trabajo en relación de dependencia como productora de tele y justo vino la pandemia. Y ahí dije ´Ay, ¿qué hago ahora?´.

A mí siempre me gustó el pincel, la acuarela, el óleo. Y yo iba un profesor de Bellas Arte particular que me enseñaba óleo bien tradicional. Así que me abrí la cuenta y empecé a compartir a través de vivos, y se dio también todo muy orgánico. Y así me contrataron de Crehana para hacer mi curso, una locura. Algo que nunca pensé que iba a pasar, con la incertidumbre de haber renunciado y de la pandemia. No sabía cómo iba a hacer para poder subsistir y a veces las cosas simplemente se acomodan.

-¿Cómo diste ese salto de renunciar a un trabajo “seguro y estable” para dedicarte a lo que te gusta?

“En realidad no fue nada fácil. Ya lo venía procesando hacía bastante tiempo. Mi último trabajo en relación de dependencia fue en Discovery Channel y la verdad que me encantaba. Estaba en el área creativa, pero era un trabajo que me exigía nueve horas. Y yo con Calu estaba sola, no tenía equipo de trabajo. Llegaba a casa del trabajo full time y terminaba con Calu a las 2:00 de la mañana. Descuidé un montón las relaciones que tenía, tanto con mi familia, con mis amigos, con mi novio.

Estuve como dos años pensando.Tenía a mi familia más tradicional que me decía que me quedara en Discovery. Aparte es re difícil meterte en los medios, me daba más miedo dejarlo. Pero no estaba dando el 100% en ninguno de los dos lugares, no estaba siendo mi mejor versión. Yo sabía que podía dar muchísimo más de mí. Empecé a compartir esto que me pasaba con mis colegas, mi jefe y todos me decían: ´Andate, sos joven, tenés todo por delante´. Y bueno, simplemente me animé.

Pero justo te decía, vino la pandemia, y dije ´Soné´. La verdad es que vos en ese momento no te das cuenta de los caminos de la vida, las artimañas de todo. Hoy agradezco esa decisión porque si no hubiese renunciado, no hubiese tenido tiempo para hacer tutoriales en mi casa o vivos.  No hubiese podido sacar mi curso, o sea, un montón de cosas no hubiesen pasado.

En el momento no es nada claro: ´¿para qué estoy estudiando esto? ¿O para qué hice ese curso?´ 

Con el tiempo te das cuenta: “Ah, me sirvió para esto”. Lo veo en mí como en otras personas, que están perdidas y de repente se alinean los planetas y uno se da cuenta y piensa `qué suerte que pasó esto´.

Qué lindo es conocer estos casos en los que se ve que a veces el camino no tiene que estar súper claro y delineado, que quizás se trate de ir surfeando la ola y confiar en que todo lo que estamos haciendo con amor y pasión dará sus frutos y tendrá un gran sentido en algún momento. Gracias, Calu, por compartirte e inspirarnos. Sin dudas, así es mucho mejor.

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