Mica Zapata: “Descansar y estar lúcido es revolucionario”

La protagonista de este Martes de Arte es Mica Zapata (@i_mica_i), artista especialista en murales botánicos con estilo 100% Mica, un sello que, nos cuenta en esta nota, hace poco terminó de construir como propio. 

En el marco de Martes de Arte, la invitamos a intervenir el frasco BEEPURE inspirada en nuestro lema: “Compartir es natural”. La estampa del frasco alude a un mantel de una mesa que la hizo feliz. Le encanta encontrarse con amigos y, si está disfrutando mucho, saca una foto de la mesa y después la pinta. De hecho, está trabajando en su serie: “Mesas que me hicieron feliz”.

Algo tan obvio como que Mica esté compartiendo su arte con nosotros no lo era hace varios años. Hoy nos habla desde su propio taller pero consciente del esfuerzo que implicó llegar a este momento. 

Nunca estuvo dentro de las posibilidades de Mica ser artista profesional, a pesar de que durante su adolescencia se podía pasar horas encerrada en su cuarto pintando y escuchando música. En su familia no hay nadie del medio y la idea generalizada es que si trabajabas de artista te ibas a morir de hambre.

De hecho, Mica estudió redacción publicitaria, aunque, tanto su cuaderno de notas que estaba lleno de dibujos, como sus compañeros de Dirección de Arte estaban convencidos de que tenía que dedicarse a lo visual. Sin embargo, con todos estos indicios a la vista, ella seguía buscando en otros rumbos la actividad que le diera sustento económico, hasta inclusive desarrolló su propia marca de ropa.

¿Y en qué momento dirías que empezó a ser una posibilidad el arte?

“Una vez que algo se te revela, ya no te podés hacer más la dolobu”.

 

“Fue un día, una vuelta de la nada, me tenía que comprar unos zapatos para un casamiento, estaba caminando, no encontraba nada. Estaba cerca del Centro Cultural Recoleta y dije: ´Ya fue, me meto a ver una muestra´. Cristina Santander estaba inaugurando justo. Ni bien entré, se me empezaron a caer las lágrimas. No me preguntes por qué. Pero pensé: ´Yo quiero hacer esto´. Ella estaba ahí y no me animé a acercarme, pero después le escribí por mail que su obra me había conmovido y pregunté si estaba en algún taller donde pudiera acercarme a ver su obra. ¡Y me respondió súper amorosa!, me invitó a su atelier y a que llevara una carpeta con mis trabajos. Así que armé una carpetita que ¡Dios mío!, ¡había una obra peor que la otra!

 

En fin, cuando llegué a su casa-taller, casi me muero, la obra de ella es espectacular. Tomamos un té y me contó que daba clases. Cuando le consulté por el precio, dije ´Yo no voy a poder pagar eso, pero te agradezco´. Entonces ahí la mira a su ayudante Marta y me dice: ´Te voy a dar una beca. Ahora Marta te comparte una lista de materiales que tenés que traer´. Así que Cristina Santander me becó y empecé las clases con ella”.

 

Guau, se me pone la piel de gallina, es increíble esto que te pasó…

“Sí, yo no suelo creer en esas cosas quizás medio cursis tipo “El llamado”, pero esto fue así, como si algo se me hubiese puesto frente a la jeta, listo: ya no podés evadirlo más. Una vez que algo se te revela, ya no te podés hacer más la dolobu. Ya lo viste, hacé lo que quieras con eso, pero ya está visto. Un poco lo que pasa con todo, con los laburos, las parejas, ¿no?”.

Si querés que funcione el Plan A, no tenés que tener plan B”

Pero Mica no se hizo la dolobu y avanzó finalmente con una decisión inspirada en una frase que había visto: “Si querés que funcione el Plan A, no tenés que tener plan B”. Así que ahí nomás largó su marca de ropa que no iba ni para atrás ni para adelante y se metió de lleno a producir su obra. Con algún trabajo administrativo que le diera un sustento económico, puso el foco en su carrera artística, que fue construyendo poco a poco….

El siguiente hito en este camino fue cuando Mica le escribió a Claudio Ronconi, otro artista que marcó su carrera, pidiéndole ayuda: ´Quiero vivir de esto y no tengo idea cómo´. Después de conocerse, Claudio la contrató para que trabajara en las ferias vendiendo su obra. Fue la mejor escuela, asegura ella:

 

“Empecé a rodearme de artistas y a aprender toda la parte que nadie te enseña: la venta y la gestión. Y más que nada me di cuenta de que: ´Ah, mirá, él es artista y tiene un auto. Ah y mirá, hay gente que compra obras de arte”.

Mica había descubierto el fraude: era mentira que siendo artista estabas destinado al fracaso económico”.

De a poquito, con más confianza, fue produciendo su obra y fueron surgiendo encargos y pasito a pasito fue forjando su profesión como artista. En el trayecto hubo que pintar de todo por encargo: caras de Bob Marley, un paredón en un lavadero de autos donde se cazaban pokemones y otros gajes del oficio, antes de meterse de lleno en el estilo botánico.

La construcción de su propio estilo vino después y, aunque no lo crean hace no tanto.

“Yo hasta hace no tanto renegaba de lo decorativo y de lo naif, soy mucho más oscura, de crítica social, de cosas que no me cierran de este mundo o de los seres humanos. Por eso al principio medio que el encargo quería sacármelo de encima. Pero a medida que iba cayendo más trabajo, dije: ´Pará, si voy a hacer esto, lo voy a hacer lo mejor posible´”.

 

Empezó a indagar, investigar y experimentar hasta que empezó a tomarle el gustito: “Llegó un momento en el que empecé a perderme con las ramitas y las luces, me re copa. Hace poquito recién pude encontrar una herramienta para poder fusionar esos dos lenguajes: el botánico con lo otro más conceptual, el simbolismo, metáforas con animalitos, algunos objetos, que es lo que estoy trabajando ahora en mi taller”.

“Descansar y estar lúcido es revolucionario”.

Cito a Mica: “Mi obra en su mayoría está compuesta por murales botánicos que viven en espacios creados para el descanso, el ocio compartido. Creo fervientemente que hoy, descansar y estar lúcido es revolucionario. Una vitalidad deficiente es de algún modo una suerte de leve muerte”.

Mica, ¿me querés contar un poco más sobre esto que escribís en tu web?

“Le pasa a la mayoría de las personas o incluso a mí…..La gente con la que hablo está pasada de estrés, de exigencias, de cansancio. Entonces llegás reventado y te adormecés con algo… podés consumir lo que quieras para adormecerte: redes sociales, series sin parar, comprarte ropa…. Por eso creo que la revolución va por encontrarte con ese momento y decir: ´Estoy mal, che… Por más de que ahora me tome dos vinos y mañana haga como si nada, y me compre todo lo último, no estoy siendo feliz el resto de las 12 horas que estoy despierto´… Está bueno encontrarse aunque no sea un diálogo agradable con uno mismo”. 

Eso un poco lo veo en tus redes: me encanta cómo te mostrás lo más real posible, incluso cuando no estás en tu mejor momento. Por ejemplo, cuando subiste el post con una foto: “Acá haciéndome la copada, la activa, la que se vienen cositas (…) pero la verdad es que no (…) No se puede estar siempre inspirada”. 

“No puedo vender una imagen de ´Ay qué alegría, crecieron las azaleas, voy a pintarlas con este verde´…”.

“Los tiempos de las redes no tienen nada que ver con el arte y el proceso creativo. Como que todo el tiempo hay que mostrar que estás haciendo algo, subir algo novedoso, que sea divertido y que además sea cool. Trato de no caer en eso…. Y si no subo nada hace una semana, bueno no subo nada…”.

“Trato de divertirme y lo más importante es no dejar de ser yo. Antes era más bocona en redes, ahora trato de ser un poco más correcta pero siempre cuidando mi naturaleza.

Soy una mezcla, tengo un lado súper tierno, delicado de los detalles y tengo otro lado oscuro, el cual abrazo, y me encantan que convivan los dos. Y no puedo vender una imagen de `Ay qué alegría, crecieron las azaleas, voy a pintarlas con este verde…´. No me sale”.

Para cerrar, Mica, ¿qué es el arte en tu vida?

“Definitivamente, el arte salvó mi vida de forma amplia… No hay nada que no se me pase pintando. Cuando estoy con un mural es una especie de meditación en movimiento. La única manera en que pienso en nada es cuando estoy pintando, me abstraigo. Es la manera que encontré de estar presente”.

Me parece increíble que en algún momento no estuviera ni en las posibilidades de Mica dedicarse profesionalmente al arte. ¡Parece tan obvio! Me encanta escuchar sobre los caminos recorridos y entender que a veces no necesitamos que un objetivo o sueño sea evidente o fácil, para lanzarnos en pos de ello. Al final todo se trata de respetar los tiempos: el tiempo que nos lleva descubrir nuestra verdad, los tiempos de los procesos con sus altibajos, de nosotros mismos como seres humanos con nuestros lados más luminosos y más oscuros; tiempos que muchas veces no van de la mano con las exigencias sociales modernas, pero ¡qué bien que podemos usar el arte como pasadizo a la revolución del descanso y la lucidez! Gracias, Mica, por estas revelaciones.

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