¿Por qué la música nos hace bien? La respuesta está en nuestra naturaleza

Foto @ConsuJuncosaPH

¿Alguna vez te pusiste a pensar qué es la música? Claro, es una expresión artística. Es un arte. Es la creatividad del hombre puesta en función de los sonidos, que con sus distintas combinaciones va creando melodías, ritmos y busca la armonía.

Pero… ¿es una capacidad exclusiva del ser humano? Lo cierto es que no. La música nace en la naturaleza, y todos los sonidos ya existen. La tierra vibra, desde su centro, hasta el universo infinito. Esa vibración genera frecuencias que nos atraviesan y nos unifican con la naturaleza.  

Tal es la relación entre la música y nuestra propia naturaleza, que cada vez se descubren más beneficios y maneras de utilizarla como una herramienta para sumar a nuestro bienestar general.

Nos sentamos a hablar con Mercedes Goyheneix, Lic. en musicoterapia y especializada neurorehabilitación y Clara Davaar, terapista de sonido.

Cada una, desde su perspectiva y disciplina, nos compartió información valiosísima sobre cómo la música puede ayudarnos a estar en armonía con nuestro cuerpo. Cómo en muchos casos puede ayudarnos a sanar. Y cómo puede influir en nuestras emociones y estados de ánimo.

¿Qué es la musicoterapia?

Por Mercedes Goyheneix

La musicoterapia es una disciplina muy integral que estudia la música en relación a, no solo las emociones y la historia personal de cada uno, sino además a su relación con la funcionalidad del ser humano en cuanto a sus funciones cognitivas, el lenguaje, el habla, y también la funcionalidad motora que implica hacer música.

Cada vez hay más y más investigaciones sobre el efecto y la forma de procesar la música en el cerebro. En los últimos 30 años se estudió mucho y lo que se descubrió es que es una actividad cognitiva extremadamente compleja, una de las mas complejas del cerebro para producir.

Lo que se sabe es que no existe un centro de la música en el cerebro sino que la música se procesa en casi todo el cerebro.

La musicoterapia es una licenciatura y en Argentina la dan en 5 universidades, es una disciplina científica que cada vez tiene mas información que la avala. La cantidad de investigación con respecto a música y cerebro es inabarcable.

La analogía más cercana es pensar a la musicoterapia como un gimnasio musical. El paciente entrena desde la música pero los resultados se ven a nivel funcional; así se ven cambios de conductas, de procesos cognitivos, de mejoras del lenguaje, mejoras motoras. Uno trabaja desde la música pero el objetivo no es musical.

En lo que es neurorehabilitación, por ejemplo, hay pacientes que después de un ACV quieren acceder a las palabras y no pueden por más de que saben lo que quieren decir. Al estimularlos para que usen la melodía y el ritmo, y por ende recurran a otra vía neurológica, van a entrar al área del lenguaje desde otro circuito neurológico y van a poder hablar con voz cantando a través de la melodía del ritmo. Lo que estamos haciendo es acceder y rehabilitar el lenguaje desde la música para luego poder ir sacando la melodía de a poco y que luego pueda hablar sin cantar.

¿Qué es la terapia del sonido?

Por Clara Davaar

La terapia del sonido parte de la idea de que el universo vibra. Desde el centro de la tierra, las capas tectónicas, el aire, y todo vibra hasta el universo infinito.

Estudia la frecuencia vibratoria y cómo esa frecuencia naturalmente tiene un color y un sonido sin necesariamente hablar de un sonido que escuchamos.

Hay mucho sonido que no escuchamos porque no está dentro del registro del lo que el ser humano puede llegar a captar. La terapia del sonido estudia las frecuencias en general.

Cada uno tiene su tiempo: el cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu. Se trata de entender que todos los órganos y huesos vibran dentro de nuestro cuerpo y que eso tiene una frecuencia. Cuando esa frecuencia vibra en un lugar muy separada del cuerpo mental es imposible ser feliz.

No se puede ser feliz sin estar en armonía. Y estar en armonía significa darse el espacio a uno mismo para poder leerse y leer cómo su cuerpo está vibrando.

La terapia del sonido lo que hace es brindar herramientas para transformar ese dolor. Primero habitando el propio cuerpo. Lleva mucho tiempo permitir que el cuerpo te cuente su historia, su dolor. Todo lo que se esculpió adentro tuyo y que tal vez vos bloqueaste para poder protegerte. Todo eso en tu cuerpo vibra en una frecuencia sonora y necesita de estímulos sonoros para poder estar en paz, para poder ser abrazado, el cuerpo emocional que habita dentro de todo el cuerpo físico tiene q ser abrazado. Cuando le damos al cuerpo eso que necesita, sus revoluciones bajan.

Si bien la musicoterapia y la terapia del sonido difieren en sus métodos y en sus bases, hay algunos puntos en los que coinciden:

Según Mercedes, musicoterapeuta, “la música, por sus características estructurales, induce estados de animo. Está estudiado que los mantras, y todo lo es la música circular, repetitiva, hacen que el cerebro entre en un estado de relajación”.

“El cerebro todo el tiempo está queriendo predecir si va a haber peligro. Cuando no hay cambios constantes en la música, el cerebro entra en un estado circular, repetitivo, y puede inducir estados de relajación. Es una buena herramienta a usar cuando estamos nerviosos”.

Desde el punto de vista de la terapia del sonido, repetir un mantra también es considerado como una herramienta para sanar.

“El mantra va penetrando en esos dolores y abrazándolos. El sonido tiene la capacidad para poder crear un vínculo con nosotros mismos y conocernos. Cada frecuencia vibracional de cada lenguaje proporciona algo distinto. En específico, el sánscrito, q es uno de los idiomas más antiguos que se conservó a través de los milenios conserva algo muy legítimo de una vibración muy real en donde la tierra no estaba tan contaminada. No es lo mismo decir sol, sun, soleil, que savitur. Cada una de esas palabras, si bien se refieren a lo mismo, con su composición entre vocales y consonantes crea una estructura diferente y vibran en una frecuencia completamente distinta”, explica Clara.

Música y emociones

No hay que ser ningún estudioso de la música para saber que está muy relacionada a nuestras emociones. Cuántos de nosotros tenemos perfectamente identificada ESA canción que siempre nos hace llorar y cuál nos levanta hasta del peor ánimo. Pero aun así, a mí al menos me reconforta saber que no es una cuestión personal sino que está arraigado a la naturaleza de mi cuerpo. Mercedes nos explica este concepto desde el punto de vista de la musicoterapia:

“La música puede inducir distintos estadios emocionales. Está íntimamente ligada al sistema límbico, que tiene que ver con las emociones y tiene una conexión subcortical. Esto quiere decir que, por ejemplo, por más de que haya daño en la corteza esta conexión subcortical hace que un paciente que tiene fallas cognitivas severas aun así pueda conectar con la música desde la emocionalidad a un nivel muy bueno” .

“Hay estudios muy interesantes de música en resonadores, cuando la canción se vuelve repetitiva el cerebro baja la actividad. Cuando hay un silencio, o un elemento que sobresale dinámicamente, el cerebro se activa entero y presta atención hasta que vuelve a reconocer y a entrar en un estado sin tanto sobresalto”.

“Si, por ejemplo, tenemos algún dolor físico también podríamos poner música para ayudarnos. Es decir, si el sistema nervioso se encuentra alterado por el dolor, la música circular le va a permitir calmarse, que la persona pueda volver a la respiración y aplacar sensaciones intensas. Se focaliza la atención a algo que no sea el dolor y reduce esa sensación. Al contrario, cuando está muy apático o triste, una música alegre puede activarlo, hacerlo moverse o bailar y producir estados de activación”.

“Sin embargo, es importante aclarar que la música no es una píldora. No existe una receta. Cada uno procesa la música a su forma. Hay gente a la que la relaja el heavy metal, tiene que ver con la historia personal de cada uno”.

El poder de la voz

Ambas disciplinas coinciden en que la voz es súmamente poderosa.

“La voz es la proyección de la identidad de uno y nos da muchísima información sobre quién es uno, cómo se planta, qué intensidad presenta su voz en el mundo. Las herramientas se engrandecen cuando se los trabaja desde distintas disciplinas”, explica Mercedes.

Clara lo explica desde su punto de vista:

“Cuando aprendemos a observar nuestros pensamientos y sentimientos, nos damos cuenta de que la garganta es el puente entre nuestro corazón y nuestra mente. Nos damos cuenta de que en realidad hay una comunicación real entre nuestra mente y nuestro corazón y nos abrimos a cada día establecer un vínculo entre ellos. Mi corazón puede sentir angustia y mi mente sentirse súper agitada. Si me doy el tiempo, puedo calmar mi mente para poder establecer un contacto con mi corazón y que me diga por qué está angustiado”.

“¿Qué es lo que nos pasa cuando cantamos? Estamos creando desde lo más profundo de nuestra garganta, nuestras emociones. Estamos haciendo que nuestras cuerdas se froten y creen ese sonido. Cuando la propia voz sale para hacer eso se produce algo más íntimo con el sonido infinito. Te unifica con esa frecuencia. Vos como instrumento. Sos la tierra, sos esos colores y esos sonidos. La voz tiene la capacidad para fusionar ese todo”. 

 

Uf, ¡piel de gallina! Qué lindo es detenerse a agradecer y valorar algo que nos rodea todo el tiempo y que nos acompaña siempre.

Si bien no hace falta estudiarlo para poder sentir el poder de la música en nosotros, es fascinante conocer el trasfondo que le da su sentido.

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