Procrastinar (o el arte de que se encargue mi yo del futuro)

Foto de @ConsuJuncosaPH

¡Hola! Soy la “soul editor” de BEEPURELIFE.COM, quizás me recuerdes de películas como “Dejé para hoy lo que podía hacer ayer”, “Trabajo mejor bajo presión” y “¡Me encanta estar a mil!”. Sí, lo adivinaste, soy la Reina de la Procrastinación. Pero en lugar de estar satisfecha por ser la reina de algo, debo admitir que es muy frustrante.

Es que a veces parece que el mejor plan es patear las cosas aburridas que tengo que hacer hasta último momento y tener que hacerlas a las apuradas. La lógica sería algo así como que si no me divierte la tarea, más vale tener un margen acotado y que me lleve menos tiempo hacerlo. Como si todo ese tiempo que le dedico a pensar en que no estoy haciendo lo que tengo que hacer no contara en la suma final.  

Si te podés indentificar con esto, probablemente te sería útil leer hasta el final.

¿Qué significa procrastinar?

“Etimológicamente, “procrastinación” deriva del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana. Sin embargo, es más que postergar voluntariamente. La procrastinación también deriva de la palabra del griego antiguo akrasia, hacer algo en contra de nuestro mejor juicio”. Fuente: New York Times

Con que en contra de nuestro mejor juicio… Debe ser por eso que nos hace sentir tan mal ¡tiene auto-boicot escrito por todos lados! Sabemos que estamos evadiendo una tarea, y que probablemente eso sea una mala idea, pero lo hacemos igual.

La procrastinación no implica dejar de hacer lo que tenemos que hacer para no hacer nada, sino ponerte a hacer cosas menos urgentes en vez de las que deberías estar haciendo en un momento dado. Y, generalmente, las tareas menos importantes que elegimos hacer son tareas más placenteras en lugar de otras menos atractivas.

¿Qué? ¿Vos creías que procrastinabas porque tenías una tendencia a ser un poco vagx? No necesariamente y tampoco tiene que ver con hacer nada y descansar, sino todo lo contrario; en lugar de recargar energía nos la saca.

¿Por qué procrastinamos?

Hay dos maneras de encarar esta pregunta: la obvia y la compleja. La obvia sería que procrastinamos aquello que no nos dan ganas de hacer, un simple acto de rebeldía. Mientras que la compleja implicaría revisar con más detalle el por qué evitamos ciertas tareas.

Muchas veces se relaciona la procrastinación a personas perfeccionistas. Suele pasar que por inseguridad, falta de autoestima o ansiedad no queramos llevar adelante la tarea para no exponernos a que no esté a la altura. Nos exponemos al: “¿Qué pasa si lo hago mal?”.

En cambio, al no hacer la tarea en tiempo y forma, siempre queda abierta la posibilidad de culpar a esa circunstancia en caso de que el resultado no sea favorable.

¿Alguna vez te pasó de entregar un trabajo a las apuradas y que salga bien? ¿No te sentiste un poco frustradx porque sabes que no diste lo mejor de vos? ¡Es agotador!

¿Querés que te cuente el secreto que aprendí mientras leía mucho sobre la procrastinación porque estaba procrastinando una tarea que en ese momento era más importante? La procrastinación tiene que ver con las emociones y no con la productividad.

En cuentas resumidas, cuando procrastinamos lo que buscamos es evitar sentir un sentimiento desagradable. Entonces, no tiene tanto que ver con un mal manejo del tiempo, sino con un mal manejo de las emociones negativas. Procrastinar nos da un alivio temporal y por eso se vuelve un círuclo vicioso.

Estirarla VS. Sacártelo de encima rápido: ¿quién gana?

Lo cierto es que cuando retomemos la tarea esas sensaciones van a seguir estando. Y a ellas habrá que sumarles la ansiedad que te da estar a las corridas, la culpa que sentís por haberlo pateado tanto y el miedo que te da no llegar a cumplir con tu responsabilidad. ¿Qué sería lo contrario de Win-Win? Ah sí, ¡la ANTI-AYUDA!

La verdadera solución no tiene que ver con truquitos o tips o consejos para ser más eficiente (¡aunque estoy segura de que eso puede ayudar mucho!); la verdadera solución tiene que ver con ir a la raíz de la emoción que te está impidiendo realizar esa tarea y a aprender a manejarla de una manera diferente.

Ahora ya lo sabés, la próxima vez que estés a punto de hacer algo y justo te den ganas de tomarte un café, o justo haya que ir a comprar algo para el desayuno del día siguiente, o justo te acuerdes que tenés que ir a lavar los platos, o justo… ¿sigo? ¡Puedo seguir! No te olvides que soy la reina. Ok, me calmo.

La próxima vez que te des cuenta de que estás por procrastinar, tomate un segundo para pensar las verdaderas razones por las que no querés hacer esa tarea. Quizás lo único que necesitas es un auto abrazo, un poco de compasión y unas palabras de aliento.

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