Tano Verón: “La revolución es compartir”

“Soy un artista tipográfico con conocimiento de diseño gráfico que le gusta usar el espacio público para dejar mensajes”. Así se define Tano Verón y es el primer artista en dar inicio a los MARTES DE ARTE de BEEPURE. 

Convocamos a distintos artistas que admiramos, de distintas disciplinas, para que intervengan nuestros frascos partiendo del concepto “compartir es natural”.

Al hacerlo, justamente, lo que buscamos es compartir el arte que nos rodea y que nos inspira.

Ya habíamos convocado al Tano cuando organizamos el evento BEEPURE GARDEN. Él pintó un fenólico que se vendió a beneficio de la Orquesta Escuela Juvenil de San Telmo.

Sabíamos que era la persona indicada para dar inicio a este ciclo artístico en el que semana a semana presentaremos distintos artistas que, con su estilo único, representarán el concepto de “compartir es natural” en uno de nuestros frascos. 

Al final de la entrevista, vas a encontrar un 360º del frasco intervenido por Tano, pero antes te invitamos a que leas sobre su camino.

En uno de tus últimos posteos de Instagram te describiste como “soy sietemesino y me gusta pintar paredes”. ¿Por qué paredes? ¿Por qué la calle?

Yo creo que lo más hermoso de las paredes y de las calles es que son 100% democráticas. Las puede ver cualquier persona de cualquier condición socioeconómica, con cualquier mirada política, con cualquier género con el que se identifique, no hace falta pagar ninguna entrada ni tener cierta riqueza para poder acceder al arte.

 

Creo que dejar el arte en el espacio público es lo más equitativo y universal que existe.

 

¿Cuál fue la primera pared que pintaste? 

La primera pared que pinté fue a principios de 2015. Fue mi primer acercamiento al arte callejero y lo hice con pegatinas, pegando carteles. El primero decía: SEA FELIZ (NO JODA AL PRÓJIMO). Sentí que era algo para dejar en la calle. 

Después se empezó a armar una especie de sana adicción en seguir interviniendo, pegando carteles. Con el tiempo, el cartel a veces me quedaba un poco reducido, entonces empecé a comprar aerosoles, pintura y rodillos y empecé a deconstruir ese póster y a hacerlo en forma de mural. A jugar un poco más con los colores y las formas.

En ese momento no estaba tan de manera consciente lo que estaba haciendo. Era más intuitivo. Siempre me gustó ver el arte urbano, los stencileros y los grafiteros. Pensaba qué bueno hubiese sido ser artista urbano y me dije “ya con dejar algo en la calle puedo empezar a ver qué pasa”. 

Fue una necesidad de no quedarme en lo cómodo, ni con la idea de que soy diseñador gráfico entonces me tengo que encasillar en este rubro. Pensé “voy a ver qué pasa si dejo algo de lo que hago en la calle”.

Y ahí se empezó a transformar algo, me di cuenta de la cantidad de posibilidades que había. 

Yo estaba todo el tiempo en la computadora, necesitaba salir a la calle, un poco de contacto con la gente, salir un poco de mi espacio de escritorio donde me la pasaba dibujando, solo. 

 Fue una necesidad de romper un poco la comodidad. No fue tan pensado, no sabía que iba a gustar, ni que iba a parecer novedoso.

No me imaginé todo el trasfondo de redes sociales o viralización de lo que hago, que un montón de gente las quiere tener en su casa o usa las frases a nivel coloquial. Son frases que trascienden el póster, son vox pópuli.

Entonces, si bien lo que hago es totalmente individual porque es una frase que yo decido, que a mí me sirve o me gusta, termina siendo algo social.

Tu obra está llena de mensajes. Concretos. Directos. Que te ganan por knock out. ¿Podrías identificar un mensaje que englobe a todos? 

Creo que hay uno que para mí va con este momento en particular en que todo está muy caótico, muy para atrás. El que une todos los mensajes es: HAGA PUENTAS, NUNCA MUROS. 

Creo que lo que yo hago siempre trata de tirar un puente. Creo que el arte en sí es un puente. Quiero que el arte sea masivo y que la gente pueda acceder, por eso no quiero poner un arte complejo o súper críptico, quiero dar un puente que sea fácil de entrar. Y después que cada uno vea adónde lo lleva el arte.

Lo importante de cualquier arte es mover una emoción entonces creo que lo logro quizás desde la simpleza y desde lo sutil, o lo coloquial, o lo cercano. Siento que muchas veces la gente cuando ven algo simple o algo directo piensan uh es re cursi pero me parece que a veces es preferible ser un poco más cursi que ser un poco más snob. Es más sincero y más honesto. Y también más arriesgado. 

 

Y de todos los mensajes que dejaste, ¿hay alguno que sea tu preferido? ¿Por qué?

Hay uno que se llama el UNIVERSO que es una enumeración de cosas muy simples. Creo que ese es de los más lindos que escribí porque me transporta a un montón de cosas que a veces uno se olvida. 

Siento que mucha gente en el quilombo de la ciudad lo ve y baja un cambio y se acuerda de cuando era chico y estaba jugando con la tierra o subido en un árbol jugando con el primo. 

¿Cómo es la relación entre tus mensajes y la gente? ¿Cuál fue la anécdota más movilizante que viviste en relación a tu obra y a un tercero?

Lo que es muy loco, y por lo cual me gusta tanto lo que hago y me llena tanto a nivel personal, es que muchas personas sienten que nos conocemos. Entonces me hablan por un inbox con un “che Tano” y me cuentan cosas súper personales de decisiones que tomaron o de situaciones que tuvieron que encarar. 

Me acuerdo de una chica que me contó que había fallecido su hermano y que había leído “HOY ES UN GRAN DÍA PARA LUCHAR”. Leerlo le tiró pilas. Ella estaba muy mal, no sabía qué hacer ni cómo seguir con su vida, y a esa persona la ayudé y le di un empujón. De esas anécdotas hay varias, pero esa fue muy espesa. 

 

Y ahí es cuando te das cuenta que no son solo cuatro palabras en una pared, no importa el color ni qué fondo tenía, importaba el mensaje, el mensaje llegó y se completó con esa acción.

 

Con esto que yo hago acompaño gente y está re bueno tener ese rol. También es una linda carga, o responsabilidad, y me sigue dando motivación. Estoy dejando algo, es importante para mí eso.

Y para conocer un poco tu proceso creativo, ¿qué te inspira?

 

Hago algo súper artesanal, analógico, manual, hago algo muy anacrónico y muy antiguo que después se hace muy masivo por un medio digital. 

 

Hago algo muy antiguo que se termina modernizando pero creo que lo que me inspira es esa búsqueda de ir para atrás, a lo más básico, a los valores de chico que me inculcaron en mi familia o que fui aprendiendo en el camino o que quiero o resalto. 

 

Hay uno que es: “POR FAVOR” “GRACIAS” USE ESTAS PALABRAS, EVITAN LA INVOLUCIÓN. Es algo super básico pero con la vorágine de la velocidad de la ciudad, del laburo, del zoom, todo, se va a perdiendo y se dan por hecho. Pero no, está bueno decir por favor y gracias. 

 

Entonces, creo que mi inspiración es rescatar valores de la sociedad. Trata de ser un poco más persona, ser un poco más empático. Rescatar la simpleza que uno a veces se olvida porque no genera plata o porque no sirve en la rueda capitalista cuando en realidad es todo lo contrario. 

 

¿Qué te inspiró puntualmente a la hora de intervenir el frasco de BEEPURE?

 

Cuando realicé el frasco, el leit motiv era “compartir es natural” y, como están las cosas últimamente, sentí que el compartir era la revolución. Y para hacerlo, aproveché el espacio reducido. En estos tiempos en los que está todo tan individual, tan competitivo, la revolución es compartir. Dejar un poco de lado las diferencias políticas, sociales, económicas y que la revolución empiece con el compartir. Para mí compartir es estar en un mismo estrato, en un mismo plano, compartiendo algo. De manera súper igualitaria.

Para nosotros es un sueño hecho realidad ver nuestra marca intervenida por un artista que admiramos tanto.

Sin dudas, ¡estamos listos para sumarnos a esta revolución! 

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